Conoce las preguntas más recurrentes al momento de elegir un odontólogo y las consultas posteriores.
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SUGERENCIA:Recuerda que no siempre más vale malo por conocido que bueno por conocer!
El dentista de práctica general está capacitado para tratar todos los problemas y enfermedades bucodentales. En los casos especiales o de mayor complejidad se apoya en los diferentes especialistas de las principales ramas odontológicas, como son: Prótesis Dental, Ortodoncia, Odontopediatría, Endodoncia, Periodoncia, Cirugía Maxilofacial, Implantología Dental y Patología Bucal.
La ciencia odontológica ha avanzado mucho en los últimos años y por lo tanto, comprende una diversidad de áreas, de tal manera que ningún dentista puede jactarse de ser excelente en todas ellas.
Dicho lo anterior, podemos entonces tener la certeza de que el dentista de práctica general nos revisará y decidirá si puede hacerse cargo de nuestro caso o de lo contrario, si considera pertinente remitirnos a un especialista de su entera confianza. Él es quien mejor puede determinar a que especialista(s) tendremos que visitar.
Por otro lado, usualmente acudimos a un dentista porque alguien en quien confiamos nos lo ha recomendado, bien sea por el buen servicio que éste le brindo en alguna ocasión o porque ha sido su dentista durante muchos años. Cabe señalar que cada persona es diferente y que por lo tanto cada caso en particular también lo será, por lo que debemos tomar en cuenta que no necesariamente vamos a correr con la misma buena o mala suerte que quien nos está recomendando, pero sí nos da por lo menos una buena señal para sentirnos con mayor seguridad.
La caries dental es un proceso bioquímico que provoca la desmineralización y consecuente destrucción parcial o total del diente de manera progresiva. Es la enfermedad dental que más frecuentemente se observa y que padece un mayor número de gente.
El motivo principal por el que se desarrolla la caries dental es la deficiente higiene bucal. Otro de los factores a considerar es la dieta.
Cuando la caries no es atendida oportunamente, ésta continúa su camino. Al ir profundizando en la estructura dental, comenzamos a sentir dolor y molestias que son una señal de alarma propia del cuerpo. Si este aviso no es tomado en cuenta y no se busca atención dental profesional, la caries avanzará paulatinamente y acabará con el diente dejando únicamente restos dentales, además de provocar la mayoría de las veces serias complicaciones y peligrosas infecciones.
IMPORTANTE: El proceso carioso es progresivo e irreversible. La única manera de detenerlo es mediante la remoción (eliminación) de la caries a través de procedimientos odontológicos especializados.
CONSEJO: Si sospechas de caries en alguno(s) de tus dientes, no lo pienses y visita cuanto antes al dentista para cerciorarte. Un error muy frecuente es esperar a que la caries avance o empiece a doler el diente; en esos casos, lo único que se logra es que el problema se agrave pudiendo haberse prevenido oportunamente.
Frecuentemente escuchamos términos como "Placa dentobacteriana", "Sarro dental", "Manchas y pigmentaciones dentales" y generalmente no sabemos la diferencia entre estos, o peor aún, los tomamos como si fueran sinónimos. Existen diferencias perfectamente bien marcadas entre estos tres términos.
Por otro lado, la placa dentobacteriana puede ser eliminada por medio del correcto cepillado dental; en cambio, el sarro y las manchas dentales, únicamente pueden ser removidas por el dentista con la ayuda de aparatos e instrumentos especializados. Debemos tener en cuenta que todas estas afecciones dentales tienen serios inconvenientes y grandes desventajas que tarde o temprano repercuten en la salud bucodental.
La boca representa un medio ambiente ideal para el desarrollo de los microorganismos causantes de la caries y otros padecimientos bucales. Cuando acudimos al dentista para que nos practique una limpieza dental profesional, él se encarga de eliminar todos los posibles factores responsables de causar daños. Por lo regular, en pocas semanas se vuelven a crear las condiciones propicias para que los microorganismos causantes de los padecimientos bucales hagan de las suyas.
Desde luego esto es muy variable y dependerá de una serie de factores, como son: Hábitos y frecuencia de higiene bucal, dieta, tendencia individual a padecer y/o desarrollar enfermedades bucales principalmente.
Es por eso que cada 6 meses debemos acudir al dentista, para que nos practique una limpieza dental especializada y revise nuestro estado general de salud bucal, además de la situación en que se encuentran los tratamientos que se nos hayan realizado con anterioridad. El dentista tendrá la oportunidad de corregir cualquier anormalidad o deficiencia que encuentre, como por ejemplo, una técnica de cepillado inadecuada.
Sugerencia: Si padeces de bruxismo, no dudes en visitar cuanto antes al dentista; él es el indicado para poner un alto a esta perjudicial situación.
Muchas personas tienen el habito de rechinar o apretar los dientes superiores contra los inferiores. Este hábito es llamado "Bruxismo" o "Bricomanía" y por lo regular, se lleva a cabo más frecuentemente por las noches en las horas del sueño (en muchas ocasiones se hace de manera inconsciente).
Las causas pueden obedecer a un gran número de factores predisponentes, entre los que figuran una mordida anormal, malposiciones dentales (dientes chuecos), restauraciones dentales mal ajustadas, tensiones nerviosas (estrés) y otros.
Algunos de los terribles problemas que este hábito pernicioso ocasiona son fuertes dolores de cabeza, cuello, cara, oídos y de la articulación de la mandíbula, sobre todo por las mañanas al levantarnos (debido a la tensión muscular que se origina) y un marcado desgaste de las superficies dentales, reduciendo notablemente el tamaño de los dientes y afectando de esta manera su integridad.
Existen diversos tratamientos para eliminar o contrarrestar este problema dependiendo de las causas.
La limpieza dental, llamada también "Profilaxis", es el procedimiento odontológico de mayor importancia para la prevención de enfermedades y otros padecimientos de la boca.
Generalmente tenemos la creencia de que haciéndonos una Profilaxis Dental de vez en cuando es más que suficiente. Esto es completamente falso. Lo ideal es hacer dicho procedimiento cada 6 meses, pero no confundamos, la profilaxis dental tiene únicamente un carácter preventivo y puede beneficiarnos de muchas maneras, pero no será suficiente para combatir y erradicar la caries dental y otras afecciones previamente establecidas.
Cabe señalar que existe una amplia variedad en cuanto a la forma de llevar a cabo la Profilaxis Dental; esto básicamente estará en función del equipo con que cuenta el dentista, así como en la habilidad y conocimientos que tenga éste. En Arte Dental contamos con los aparatos más avanzados para tal efecto, realizando de esta manera, una limpieza dental profesional que consta de cuatro fases a efectuar en una misma cita:
Con lo anterior nos aseguramos de dejar dientes y encías en condiciones óptimas de salud para tu bienestar y completa tranquilidad.
Por lo regular, es aconsejable visitar al dentista cada 6 meses para asegurarnos de no tener problemas de carácter bucodental. En el caso de que existiese algún padecimiento, él nos lo indicará y le dará solución inmediata, que de lo contrario seguiría desarrollándose a expensas de nuestra salud.
Normalmente pasamos por alto visitar al dentista durante largos períodos de tiempo y únicamente acudimos a él cuando tenemos alguna molestia que ya no podemos aguantar más. Lo ideal es no esperarnos a que aparezca el dolor, sino anticiparnos a el. El dolor es un mecanismo defensivo del cuerpo que nos avisa cuando "algo anda mal, o cuando algo no anda del todo bien". Si nosotros no prestamos atención a este aviso, el cuerpo intentará remediarlo por si mismo y quizá desaparezca el dolor.
Si la molestia remite, nuevamente estará siendo activado ese mecanismo de alarma y así sucesivamente hasta que el cuerpo no pueda corregirlo por si solo y es entonces cuando decidimos visitar al dentista. Generalmente cuando llegamos a esto ya es demasiado tarde, por lo que existen serias complicaciones que hubieran podido evitarse de haber buscado atención inmediata.
Es por eso que para prevenir problemas bucodentales, es aconsejable concertar una cita con el dentista cada 6 meses. De esta manera, evitaremos sorpresas desagradables y molestas.
Sugerencia: La próxima vez que visites al dentista, recuerda que es mejor llegar con una gran sonrisa que con una actitud pesimista!
Por lo regular, es muy raro encontrar personas a las que no sólo no les de miedo ir al dentista, sino que además, les agrade.
La mayoría de las personas sienten un verdadero pavor cuando por determinadas circunstancias "TIENEN" que visitar al dentista, situación que no les es nada grata.
El temor hacia el dentista se origina a partir de dos tipos de miedo fundamentales:
Casi la gran mayoría hemos sufrido estas desagradables experiencias, desde luego imperdonables e injustificables la mayoría de las veces, pero lo peor que podemos hacer es adquirir la postura de alejarnos del dentista ya que eso solamente nos acarreará mayores problemas. Lo más congruente en este tipo de circunstancias es buscar un dentista altamente calificado y si es posible que venga recomendado de una fuente confiable.
Si tomamos en cuenta lo antes citado, no existe entonces razón alguna para que vayamos al dentista nerviosos y totalmente atemorizados ya que lo único que lograremos será sugestionarnos y como consecuencia experimentar sensaciones desagradables sin causa lógica.
Finalmente, cabe agregar que no deberíamos temer ir al dentista, sino que muy por el contrario lo que debe aterrarnos, son las consecuencias de no visitarlo regular y oportunamente.
IMPORTANTE: Nunca utilices la visita al dentista como un castigo para tus hijos ya que lo único que lograrás será crearles la idea de que la atención dental es algo malo e indeseable.
Sugerencia: Recomendamos la aplicación de blanqueamiento dental para lograr un máximo grado de estética una vez terminado su proceso de limpieza.
Una de las mayores preocupaciones de los fumadores son las horribles manchas que el tabaco deja sobre las superficies dentales. Además de esto, algunas bebidas como café, té, refrescos y jugos, también tienen la capacidad de manchar los dientes. Ahora bien, cuando dos de estos factores se conjuntan, las manchas aparecen en mayor grado y con más rapidez.
Las manchas dentales no pueden ser removidas con el cepillado de los dientes, creando de esta manera, condiciones deplorables en cuanto a estética dental. Únicamente pueden ser eliminadas mediante aparatos especializados por el dentista, para evitar dañar la superficie de los dientes; de lo contrario, si las manchas continúan, el proceso de pigmentación avanzara tornando cada vez más oscuras y extensas dichas manchas.
Por otro lado, las manchas sobre las superficies dentales funcionan como retenedores de placa dentobacteriana, factor que contribuirá al desarrollo de caries y sarro dental.
Si bien lo anterior es importante, no debemos pasar por alto los riesgos que representa el hábito de fumar para la salud pudiendo causar desde un enfisema pulmonar hasta el desarrollo de lesiones cancerosas.
Sugerencia: Siempre que laves tus dentaduras coloca debajo una toalla, ya que si se te caen al lavamanos podrían fracturarse
Es muy importante que estemos conscientes de que las dentaduras nuevas son como cualquier otro artículo personal nuevo (lentes, zapatos, etc.), por lo tanto tenemos que acostumbrarnos a ellas y desde luego, tener paciencia y darles el tiempo necesario para que se vayan adaptando a las condiciones de nuestra boca.
Para el cuidado general y mantenimiento de las dentaduras, debemos tener presente los siguientes puntos:
Podemos adicionar algún limpiador especial para dentaduras, pero nunca solventes, blanqueadores o alguna otra sustancia contraindicada. Cabe señalar que es importante retirar de la boca por las noches las dentaduras, ya que de esa manera permitimos que descansen los tejidos bucales al mismo tiempo que se hidratan las dentaduras.
La boca es una abertura corporal que nos comunica con el exterior. Por tal motivo, es un espacio muy vulnerable a las agresiones que se le presentan. Por otro lado, la boca es la vía principal de entrada para casi todas las enfermedades que afectan a los seres humanos y cabe destacar que no es, sino a través de la boca, que podemos experimentar los placeres más extraordinarios, pero a su vez, es uno de los lugares en donde más dolor podemos sentir cuando un padecimiento le aqueja.
Tomando en cuenta lo antes citado, resulta de suma importancia mantener en óptimas condiciones de salud nuestra boca, incluyendo de manera importante los dientes, ya que son las estructuras orgánicas más susceptibles de sufrir padecimientos a causa de las condiciones del medio y la mala higiene.
Ahora bien, los dientes desempeñan importantes funciones (masticación, fonación, deglución y estética) que se ven afectadas bajo la influencia de diferentes enfermedades y padecimientos bucales. Lamentablemente y debido a una gran variedad de circunstancias como son la desidia, el temor al dentista, el poco tiempo disponible, la flojera, el exceso de trabajo y los compromisos, por mencionar algunas, únicamente visitamos al dentista bajo situaciones excepcionales.
Además de esto, desde pequeños nos enseñan que debemos recurrir al dentista solamente cuando tenemos "dolor". Contrariamente a lo anterior, lo ideal es prevenir a que el dolor aparezca, ya que éste síntoma manifiesta la existencia de algún problema que pudo haberse prevenido si se hubiera tratado en sus estadios iniciales. Siempre que el dolor hace su aparición, los problemas a resolver serán de mayor magnitud y desde luego, más complejos y radicales los tratamientos a realizar.
Por lo menos alguna vez todos hemos estado conversando con alguien que tiene un espantoso aliento. Pero, que penosa situación resulta cuando es a uno mismo a quien le huele mal la boca. La mayoría de la veces es difícil que nosotros mismos nos percatemos de esta vergonzosa situación y muy rara vez alguien, por mucha confianza que nos tenga, nos lo hará saber.
El mal aliento, también llamado "halitosis", siempre representa una gran desventaja social para quienes lo padecen. Puede ser causado por muchos factores, entre los que figuran:
Todas estas circunstancias encierran una fuerte problemática que repercute en el estado de nuestra salud bucal, y la halitosis es simplemente una de sus manifestaciones.
Cabe mencionar que en algunas ocasiones el mal aliento proviene de los fuertes principios activos que contienen algunos alimentos (como el ajo y la cebolla), pero en estos casos la halitosis únicamente es pasajera. En cambio, en las situaciones arriba citadas, el problema prevalece constantemente.
A menudo, la víctima del mal aliento (cuando está consciente de padecerlo), busca desesperadamente la manera de eliminarlo, por lo que recurre a enjuagatorios, chicles, pastillas, gotas o aerosoles bucales. Todos estos productos lo único que hacen es enmascarar momentáneamente el mal aliento, pero no eliminan de ninguna manera la causa primaria.
El tratamiento dental integral tiene como objetivo la rehabilitación bucal completa del paciente y no únicamente alguno de los padecimientos existentes, asegurando de esta manera un estado pleno de salud bucal y condiciones óptimas de bienestar general.
Esta forma de tratamiento comprende todos los procedimientos necesarios para alcanzar un estado óptimo de salud, incluyendo cualquier tratamiento de especialidad que sea necesario.
En Arte Dental manejamos la filosofía de alcanzar siempre la rehabilitación bucal integral de todos nuestros pacientes, con lo que aseguramos su tranquilidad y nos evitamos sorpresas desagradables que pudieran presentarse.
La cosmética dental comprende todos los procedimientos encaminados a conservar e incrementar la belleza natural de los dientes y a mejorar la apariencia física de los mismos.
Prácticamente podemos mencionar tratamientos tales como: blanqueamiento dental, carillas o frentes estéticos, ortodoncia y cirugía maxilofacial. Todos estos procedimientos mejoran la apariencia de nuestros dientes en diferente manera.
En Arte Dental estamos conscientes de lo importante que es la apariencia física, por lo que siempre hacemos hincapié en esta cuestión y nos esforzamos para alcanzar el máximo grado de estética dental. Lamentablemente, para muchos dentistas la cosmética dental pasa a ocupar un segundo plano ya que centran todo su esfuerzo en devolver la salud y función del diente, pasando por alto la apariencia física del mismo. No debemos olvidar que la belleza es considerada como sinónimo de salud, además de que ambos términos no están peleados, sino que uno complementa perfectamente al otro.
Los dientes son nuestra primera carta de presentación y por lo regular es una de las primeras cosas de las que los demás se percatan, tanto si están en excelentes condiciones (nos lo harán saber) como si se encuentran en condiciones deplorables (rara vez nos lo dirán).
Este tema generalmente salta a la vista como algo sencillo y por demás obvio. Casi todos nos cepillamos los dientes, pero realmente pocos saben hacerlo correctamente.
El cepillado dental es el procedimiento más efectivo para mantener la salud bucal, pero funciona como un arma de dos filos: Si se realiza correctamente resulta benéfico, pero por el contrario, si la técnica con la que se lleva a cabo es defectuosa, además de no ser favorable, puede dañar seriamente dientes y encías de manera irreversible.
Existen varias técnicas para llevar a cabo el cepillado dental y dependiendo de nuestro caso en particular será la que debamos de realizar. El dentista es quien puede y tiene la obligación de orientarnos acerca de cual es la más indicada para cada uno de nosotros. Además del cepillado, existen otros procedimientos y productos que contribuyen a la prevención de las enfermedades bucales y nos ayudan a conservar un estado de salud bucal óptimo.
Entre estos podemos mencionar los enjuagues, las pastas o cremas dentales, el hilo o seda dental, los estimuladores de encías, los cepillos eléctricos, los irrigadores de agua a presión (water pick), los cepillos interdentales, etcétera.
Todos estos accesorios complementan eficazmente nuestra higiene bucal, pero no debemos olvidar que lo más importante es el cepillado, y si este se realiza de manera correcta después de ingerir cada alimento o cuando menos al levantarnos en la mañana y por la noche antes de acostarnos, podemos prescindir de todos estos coadyuvantes de la higiene bucal.
Todos hemos escuchado decir: "Si comes dulces se te pican los dientes". Esta simple frase, lejos de ser una mera llamada de atención, tiene su razón de ser.
Cuando consumimos dulces tenemos que estar conscientes de la rica fuente de azúcares que éstos representan. El azúcar es utilizado por los microorganismos que originan la caries dental para producir ácidos que provocan desmineralización de la estructura dental y su consecuente destrucción.
Es por eso que los alimentos muy ácidos como el limón tienen ese mismo efecto cuando son consumidos en exceso o colocándolos en contacto directo con los dientes. Cabe señalar que los dulces pegajosos como chiclosos, tamarindos, gomitas, etc. son los más perjudiciales, ya que permanecen un mayor tiempo en contacto con la superficie de los dientes, además de contener altos niveles de azúcar.
Por otro lado, una dieta equilibrada provee los nutrimentos esenciales para mantener un óptimo estado de salud bucodental; cuando abusamos de los azúcares estamos más propensos a desarrollar nuevas caries y/o acelerar el crecimiento de las ya existentes. Nunca debe faltar la leche y los derivados lácteos en nuestra dieta, ya que así aseguraremos una apropiada ingesta de calcio, mineral de vital importancia para el mantenimiento de la salud de huesos y dientes.
Hasta hace algunos años, la amalgama era el material preferido de los dentistas y el ideal para casi cualquier restauración dental, esto debido a sus cualidades. La amalgama dental tiene excelentes propiedades, como son su gran resistencia y su fácil manipulación. Pero por otro lado, presenta grandes desventajas, como son su elevada toxicidad (debido al mercurio que incorpora) y su aspecto antiestético y antinatural.
Hoy en día, gracias a los grandes avances tecnológicos y a los adelantos científicos, se han desarrollado otro tipo de materiales que superan por mucho a las amalgamas. Estos relativamente nuevos materiales son las resinas, que a diferencia de las amalgamas, no presentan los inconvenientes de éstas. Entre las cualidades de las resinas dentales podemos mencionar su elevada resistencia, su nula toxicidad y su aspecto totalmente natural y estético que iguala por completo el color y brillo de cada diente.
Cabe señalar que en casi la totalidad de los países europeos las amalgamas dentales están prohibidas y en E.U.A. y Canadá, su uso es muy restringido. En México, cada vez son menos los dentistas que las utilizan.
Los terceros molares o "muelas del juicio" como muchas ocasiones se les denomina por hacer erupción generalmente después de los 18 años de edad (etapa en la que supuestamente adquirimos el juicio), pueden representar un factor de riesgo para la salud bucal.
A causa del proceso evolutivo, los maxilares óseos tienden a ser cada vez más pequeños y a contener un menor número de dientes, debido a que las demandas alimenticias se han ido modificando de alimentos crudos y duros a otros más procesados y refinados, lo que hace que sean más suaves y por lo tanto que la necesidad masticatoria sea menor.
Por otro lado, muchas personas tienen dientes muy grandes lo que rompe con la armonía entre el tamaño de los maxilares óseos y los dientes mismos, provocando de esta manera que no haya espacio suficiente para alojar a todos los dientes. Cabe señalar que las muelas del juicio son las últimas en hacer erupción y por lo tanto, frecuentemente no tienen espacio suficiente para alojarse en el arco dental, por lo que intentan abrirse camino adoptando posiciones ectópicas (fuera de lugar) causando como consecuencia dolor y malposiciones de los demás dientes al crear fuerzas y presiones en contra de éstos. En el peor de los casos, al no poder erupcionar se enquistan dentro del hueso pudiendo originar tumores.
Los dientes blancos siempre han sido considerados como sinónimo de limpieza, belleza, juventud y salud, y es por eso que un gran número de gente, de todas las edades, busca la manera de blanquearse los dientes. Esto ha suscitado la aparición de diversos tratamientos para tal fin, aunque desafortunadamente la gran mayoría no funcionan como dicen hacerlo. Podemos encontrar en el mercado un sinnúmero de formas: pastas, geles, chicles, pastillas y barnices por mencionar algunos, pero si pruebas alguno de estos tratamientos blanqueadores, lo único que lograras es tirar tu dinero.
Los primeros tratamientos profesionales que existieron para el blanqueamiento de los dientes eran poco efectivos e inseguros hasta cierto punto, pero con los avances en lo que a cosmética dental se refiere, actualmente encontramos una gran variedad de blanqueamientos dentales completamente seguros y eficaces.
Hoy en día el único tratamiento completamente seguro y eficaz es a través del "peróxido de carbamida" en distintas concentraciones. Estas sustancias deben ser manejadas con precaución, por lo que únicamente son dispensadas por el dentista y no pueden ser adquiridas en supermercados ni farmacias. Cabe señalar que este tratamiento es el único GARANTIZADO.
El mecanismo mediante el cual funciona esta sustancia es a través de la liberación continua del peróxido de carbamida, que provoca la formación de Oxígeno, una vez que ha penetrado en la estructura interna del diente, dando como resultado el blanqueado. Cabe aclarar que la estructura dental no se modifica, sino que únicamente se aclara el tono del diente.
El Flúor es un elemento químico que se encuentra naturalmente en estado gaseoso y al que se le dan múltiples usos.
El dentista lo utiliza en forma de geles, pastas, barnices, enjuagues y pastillas para prevenir la caries dental. Esto no quiere decir que si nosotros lo utilizamos en alguna de sus presentaciones podemos prescindir del cepillado; el flúor es únicamente un coadyuvante que generalmente está adicionado en las pastas y enjuagues dentales.
El mecanismo de acción del flúor consiste en un intercambio de iones entre éste y la superficie del diente (esmalte dental), posibilitando así, la creación de una superficie dental más fuerte y resistente al ataque de la caries. En este mismo sentido, para aprovechar al máximo los beneficios preventivos del flúor, existen normas que establecen la fluoración de las aguas potables de consumo, así como la sal de mesa en concentraciones óptimas (sin llegar al límite tóxico).
En las regiones donde existe una gran cantidad de flúor en las aguas, se debe evitar la ingesta excesiva de este elemento a través de otras fuentes, ya que puede traer como consecuencia un estado conocido como "Fluorosis dental", que resulta en la formación de vetas y manchas en la superficie de los dientes, desde un color blanco opaco hasta uno café oscuro o casi negro.
En los estados de Aguascalientes, Zacatecas, Durango, Michoacán y Jalisco principalmente, las aguas de consumo contienen grandes cantidades de flúor, por lo que la mayoría de la gente padece de fluorosis dental.
Sugerencia: El dentista es quien mejor puede orientarte acerca de que cepillo y pasta dental debes utilizar.
Hoy en día podemos encontrar una amplísima gama de instrumentos y productos para llevar a cabo la higiene bucal. Esto en ocasiones puede crearnos un verdadero problema al momento de elegir, y si carecemos de orientación profesional seguramente no optaremos por la opción mas adecuada, además de confundirnos en gran manera.
Hablando de cepillos dentales los hay de todos tamaños, diseños y colores; unos más atractivos que otros, pero con características diferentes todos ellos. En cuanto a las pastas dentales también podemos encontrar una gran variedad: antisarro, blanqueadoras, anticaries, desensibilizantes y hasta aquellas que dicen protegernos durante todo el día; de todos los sabores y colores. De igual manera sucede con los enjuagues bucales y sedas dentales.
Los factores más importantes a considerar en términos generales cuando vamos a comprar un cepillo dental son: cabeza pequeña y recta, cerdas de punta redondeada al mismo nivel y no muy duras. Lo que se busca con el cepillado de los dientes es la eliminación de la placa dentobacteriana de sus superficies y nunca el desgaste de las mismas.
En Arte Dental recomendamos por lo regular el cepillo Oral-B número 35 clásico por cumplir con todas las características antes señaladas. En lo que respecta a la pasta dental, todas poseen casi las mismas características (a excepción de aquellas que son medicadas, como las indicadas para disminuir la sensibilidad dental o para tratar problemas de encías) y no debemos olvidar que únicamente son coadyuvantes del cepillado, que desde luego, es lo más importante y la manera de realizarlo determinará la eficacia de la higiene bucal.
Sugerencia: Si eres de esas personas que padecen este problema, solicita asesoría profesional con el dentista para que te practique pruebas de hipersensibilidad dental.
Alguna vez comiendo una paleta de hielo debes haber sentido esa sensación que comúnmente llamamos "destemplamiento dental". Esto es normal cuando ingerimos alimentos o bebidas a temperaturas extremas, ya sea muy calientes o muy frías, pero existen personas que constantemente experimentan esa sensación, aún cuando dicho alimento o bebida se encuentre a temperatura ambiente. En estos casos hablamos de "hipersensibilidad dental".
Entre las principales causas que pueden desencadenar la hipersensibilidad dental se encuentran las fracturas y microfracturas dentales, que dejan expuestos a los tubulillos dentinarios (pequeñísimos conductos que constituyen la estructura de los dientes) encargados de llevar las sensaciones a los dientes. Entre los medios más eficaces para combatir la hipersensibilidad dental destacan las pastas dentales para dientes sensibles, mismas que provocan la obliteración de los tubulillos dentinarios en un corto período de tiempo, disminuyendo así, la hipersensibilidad dental. También existen desensibilizantes especializados para uso odontológico que son aplicados por el dentista en el consultorio dental.
Este es uno de los temas que con más frecuencia aqueja a un gran número de personas y sin embargo, pocas veces se le da la importancia que merece. Algunas personas piensan que el sangrado de las encías es normal que suceda y que en ocasiones resulta beneficioso. Inclusive hay quienes esporádicamente hacen sangrar sus encías intencionalmente con un palillo u otro instrumento; esto es completamente perjudicial.
Como regla general, "Una encía que sangra, es una encía enferma". En algunas ocasiones las encías sangran cuando cepillamos nuestros dientes, en otras lo hacen de manera espontánea sin la menor provocación. Esto obedece a diversas causas:
En los casos más simples, el sangrado puede deberse a una mala técnica de cepillado dental y/o a un cepillado demasiado enérgico, pero en otros casos, más complejos desde luego, puede deberse a circunstancias que van desde una enfermedad inflamatoria de las encías (gingivitis) hasta una enfermedad degenerativa y progresiva de las encías y el hueso que aloja a los dientes (periodontitis). Estos problemas generalmente son pasados por alto ya que rara vez van acompañados de dolor.
La causa principal de estas afecciones, en la mayoría de los casos, es la falta de higiene bucal, que se caracteriza por una acumulación de grandes cantidades de placa dentobacteriana y sarro sobre las superficies dentales, llegando a invadir las raíces de los dientes y provocando como consecuencia una severa inflamación de las encías. El resultado final de este tipo de enfermedades es la desintegración de los tejidos dentales de soporte y como consecuencia, la pérdida de los dientes.
Estas enfermedades bucales pueden ser prevenidas mediante orientación profesional oportuna y limpieza dental profesional en lapsos de 6 meses.
Sugerencia: Si llegaras a sufrir algún accidente bucal, contacta cuanto antes al dentista; entre menor sea el tiempo que pase del accidente a tu visita, mayor será la probabilidad de éxito en la rehabilitación.
Es necesario saber que las emergencias dentales en su mayoría se presentan en los niños de entre 2 y 10 años de edad, pero, los adultos no están exentos, pueden sufrir diversos accidentes que resulten de fracturas dentales y/o huesos de la cara.
En el caso de sufrir un accidente bucal, lo más recomendable es contactar inmediatamente al dentista y seguir sus indicaciones.
Lo primero que debemos hacer es limpiar cuidadosamente la herida con abundante agua y acudir al dentista o al hospital (en los casos de fracturas múltiples de gravedad), para que controlen el dolor y limiten el daño.
Es importante señalar que en algunas ocasiones nos damos un golpe o sufrimos una caída y como resultado un diente puede desalojarse por completo. En estos casos lo más recomendable es enjuagar el diente en agua sin tallarlo y conservarlo en suero, leche o la propia saliva y dirigirnos al dentista cuanto antes; es posible que él reimplante el diente, siempre y cuando no haya pasado más de una hora desde el accidente.
Sugerencia: Te recomendamos ampliamente utilizar hilo dental y enjuagues bucales para que tu higiene bucal sea lo más completa posible.
El cepillado dental es el procedimiento de higiene bucal más importante, sin embargo se favorece en gran medida a través de importantes complementos como son el hilo dental y los enjuagues bucales.
El hilo dental es el único recurso que limpia eficazmente las áreas interdentales (entre diente y diente), mientras que los enjuagues bucales promueven un completo aseo de toda la boca.
Existe en el mercado una amplia variedad de estos productos; en realidad todas las presentaciones son buenas y lo mejor es elegir la que mejor se adapte a nuestras necesidades.